martes, 25 de enero de 2011

Bienvenidos

Hola

¿Hola?

Un "hola" rompe las líneas de esta carta de despedida.

Adiós.

¿Adiós?

Un "adiós" aparece al final del batalla cuando cuando las líneas caen y los párrafos se derrumban en el silencio.
Holayadiós. Adiósyhola. Un mejor comienzo para el final.
Adiósyhola, holayadiós. Querida: solo tú conseguías quitarme el sueño, recoger mis sueños y arrebatármelos, destruirlos, resquebrajarlos. Mis sueños duermen bajo el cobijo de un abrigo, sin niebla cerca iluminados por risueñas estrellas. A estas horas, ni de día ni de noche ya no podrás clavarme los puntiagudos sonidos graves de tu voz en mi cabeza, no podrás alimentar mis penas, han comido demasiado, tras la lisis ya no existen. No podrás rozar (arañar) mi piel, ni besar (morder) mis labios, la roja sangre de mis besos se mezcla con el carmín de mi piel. Buenos días, buenas noches, exiliada de mi corazón, fugitiva en mi cabeza, presa de mi odio, esclava de mi razón. Se han roto los hilos de alambre que manejaban esta marioneta de madera, sobre el frío suelo descansa los vestigios de un árbol vivo con iniciales grabadas de un olvidado amor. No puedo verte, eres invisible, te noto, te siento, te hago existir porque no duermo. Ya no, te has marchado con la última brisa caliente del invierno, las rojas rosas nacerán como espadas cortando la primavera y su calor servirá y su calor servirá para matar tu ultimo suspiro. Ya no existes, ni te siento, ni te tiento a regresar. Ya era hora de que te fueras, era un duelo entre tú y yo, no cabíamos más en mi cuerpo. Yo he podido quedarme, pero no contigo si no con unos ojos penumbrosos, de latidos agudos.

Holayadiós, adiósyhola.

¿Holayadiós, adiósyhola?

ADIÓS Dudas.
Hasta nunca.

HOLA Princesa

lunes, 24 de enero de 2011

Insomnio



¿Y si el tormento del alma no es más que mera ilusión? Si así fuera, no habríamos de creerlo, lo dirían muchos.
Tormento, tormento, tormento. Surgen brotes de malicia, fantasías de un cuento inacabable del que quieres saber el final, ira que surge como un volcán y que sigue fluyendo durante mucho tiempo.
Y he aquí el todo. He aquí la nada.
Sufre de vacío. Búscate tu todo. No sirven complementos, estás solo. No poder gritar, y dormir, solo, únicamente, pensando. Y qué todo surja otra vez, como un arañazo siniestro y profundo que surge de las sombras y demacra tu cara, para caer de nuevo al suelo de donde partistes sin ayudas y del que salir una y otra vez cuesta cada vez más hasta que te acomodas y ya no quieres levantarte.
Y por ello te quedas allí. Y por ello no te mueves de allí.
Escuchando el silencio, tumbado sobre ti mismo, manteniéndote con vida a base de respirar tu propio y asfixiante odio... procurando no hacer ruido, procurando ser más cauteloso para no despertarlo de nuevo...
Para observar cómo todo acaba. Para observar cómo todo... termina.
Y tú, abandonado con los ojos muertos.
Tú, sólo tú.
Amrod.